El lunes 15 de febrero, muy temprano por la mañana, nos preparamos con tu papá para ir al médico y confirmar que estábamos esperándote.
No habíamos querido hacer un test en la casa, pero sabíamos que algo especial estaba sucediendo.
Llegamos a las nueve de la mañana al doctor y antes de entrar decidimos hacer un test por nuestra cuente. Cuando le mostré el resultado a tu papá no lo podía creer, nos abrazamos y a los pocos segundos nos llamaron para confirmar que el examen del médico también confirmaba que venías en camino
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