Esta semana ha estado llena de trabajo. Después de terminar un informe para un profesor decidí dedicar mi miércoles a terminar tu mantita. Todos los proyectos hoy día tienen la misma prioridad para mi, el trabajo, los estudios tus regalos. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo con todo mi cariño para hacerlo todo y bien.
Muy temprano en la mañana me senté frente a la máquina a cocer con todas mis herramientas de trabajo, una botella de agua y mi música favorita sonando. Trabajar en esta manta para ti, que no es ni la más perfecta ni la más bonita me ha hecho muy feliz. En su elaboración han participado muchas personas, la Claudita Constanzo desde Chile me daba instrucciones por skype y correo, tú papá me ayudó a armar las partes y me sugería como hacerla, Andrea Puccio me recomendó sumarle la tela blanca para darle más luminosidad y así, la manta tiene el cariño de más personas de las que podrías imaginar y que pronto conocerás
Mientras cortaba la tela, cocía y pensaba como resolver mis micropuzzles de manualidades, tales como descubrir cuál es el derecho o revés de una tela o cómo unir las distintas partes, pensé incesantemente en ti y en tus bisabuelas y me encantó creer que este regalo que te hago nos entrelaza a través del tiempo.Para cuando crezcas quiero que sepas que esta mantita tiene un poco de ellas para ti.
Ambas, tu bisabuela Rosa y Violeta trabajaron y trabajan como costureras. Recuerdo con mucho cariño el sonido de los botones en la caja de metal de zapatos calpany que tenía mi abuela Rosa, la que mi mamá rescató para mi cuando ella murió. Mientras ella trabajaba en la máquina instalada al borde de su cama me dejaba jugar a su lado con la caja, yo metía mi mini mano y movía los botones para escuchar el sonido o seleccionaba los botones que más me gustaban, los contaba y ordenaba por color. La mayoría de las veces conversábamos mientras yo pegaba botones en una tela o tejía algún chaleco para mis muñecas. Los domingos por la mañana en esta misma rutina pero acompañada por una hallulla tostada con mantequilla y mermelada y té con azúcar, escuchábamos un programa infantil que se llamaba Abracadabra en la radio Tierra, una radio que operaba durante la dictadura con programas feministas, programas para niños y donde se podía escuchar hablar de política con un poco más de crítica e inteligencia. Tu bisabuela Rosa trabajaba en una sastrería frente al paseo San Agustín en Santiago y los sábados al salir del trabajo nos llevaba una casata italiana con galletas del tip top para el postre. Estoy segura que estaría muy feliz de conocerte.
Tu bisabuela Violeta trabaja aún haciendo ropa de mujeres en la calle Buenos Aires en Patronato. Me encantaba caminar con mi mamá por esa calle llena de tiendas de inmigrantes asiáticos que vendían cosas llenas de colores y en cada tienda podías encontrar un montón de sorpresas. Recorríamos esas calles desde el metro para juntarnos con tu bisabuela a la salida del trabajo e ir de compras o caminar por la calle Ahumada en el centro de Santiago hasta la Alameda donde nos despedíamos. Cuando vayamos a Chile vamos a recorrer juntas estos lugares más de una vez.
Ahora va una foto de tu manta inmaculada y un par de chalecos que espero disfrutes y llenes de historias mientras juegas y creces
Te queremos mucho.
Paulina y José
